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Medidas corporales

Peso ideal — cuatro de las cinco fórmulas nacieron para dosificar fármacos

«Peso ideal» es una de las expresiones peor puestas de toda la antropometría. Las fórmulas que la calculan no se validaron nunca frente a resultados de salud: cuatro de las cinco que verás aquí se crearon para calcular dosis de medicamentos en personas cuyo peso real no servía para ese cálculo. La respuesta honesta a «¿cuánto debería pesar?» es un intervalo amplio, no una cifra.

Actualizado el 30 de agosto de 2026 Hasta 11 kg entre fórmulas No se envía ningún dato

Ninguno de estos números es un objetivo. No indican un peso al que llegar, no se derivaron de estudios sobre mortalidad o enfermedad, y no tienen en cuenta la composición corporal, la edad ni la estructura ósea. Sirven para entender de dónde salen unas cifras que circulan mucho — y por qué no coinciden entre sí.

Altura y sexo

Todas las fórmulas dependen solo de estas dos variables. Esa simpleza es a la vez su atractivo y su límite.

cm
kg

De dónde salió cada una

Merece la pena verlas por separado, porque su origen explica por qué no coinciden.

Devine (1974)

La más citada de todas, y la que peor encaja con el uso que se le da. Apareció en una carta sobre dosificación de gentamicina, un antibiótico cuya dosis depende del peso pero que se distribuye mal en el tejido graso. Su autor necesitaba un peso de referencia para calcular la dosis en personas con obesidad, no un peso saludable. La fórmula se propuso sin datos de validación y se popularizó porque era cómoda.

Robinson (1983) y Miller (1983)

Ambas nacieron como revisiones de la de Devine, ajustadas sobre tablas de compañías de seguros de vida. Esas tablas relacionaban peso y mortalidad en poblaciones aseguradas de Estados Unidos, un grupo que no representa a la población general.

Hamwi (1964)

La más antigua del grupo. Se creó como regla rápida para calcular necesidades calóricas en personas con diabetes. También aquí el objetivo era clínico y operativo, no definir un peso saludable.

Lorentz

La excepción parcial y la más usada en Europa continental. No nació para dosificar y es la única que introduce una corrección distinta por sexo en la pendiente. Sigue sin estar validada frente a resultados de salud.

Por qué difieren tanto

Todas comparten la misma estructura: un peso base para una altura de referencia, más una cantidad fija por cada centímetro adicional. Lo que cambia son los dos números, y ahí está toda la diferencia.

Hamwi añade 2,7 kg por pulgada en hombres; Miller añade 1,41. Esa discrepancia se acumula con la altura, de modo que cuanto más alto seas, más se separan las fórmulas entre sí. En una persona de 1,60 la horquilla puede ser de cinco kilos; en una de 1,95 supera los diez.

Ninguna de las dos pendientes es más correcta que la otra, porque ninguna se contrastó contra un desenlace de salud. Son dos elecciones distintas hechas por dos autores con propósitos distintos.

Lo que sí tiene base: el rango de IMC

Frente a estas cinco cifras, el intervalo de peso que corresponde a un IMC entre 18,5 y 25 tiene una diferencia importante a su favor: los umbrales del IMC se establecieron a partir de datos poblacionales sobre morbilidad y mortalidad, aunque sea de forma imperfecta.

Ese intervalo suele abarcar veinte kilos o más para una misma altura, y esa amplitud no es un defecto de la herramienta: es la respuesta. Un cuerpo sano no corresponde a un número, corresponde a un rango ancho dentro del cual influyen la composición corporal, la edad, la genética y bastantes cosas más.

Si has llegado aquí buscando cuánto deberías pesar, el intervalo del IMC es una referencia mejor que cualquiera de las cinco fórmulas. Y aun así sigue siendo una referencia, no una meta.

Dónde estas fórmulas siguen siendo útiles

Conviene decirlo, porque la crítica anterior podría hacer pensar que no sirven para nada. Sí sirven, en el contexto para el que se hicieron:

En los tres casos el cálculo lo hace un profesional con la fórmula que corresponde a ese protocolo concreto. Esta página no calcula ninguna de esas cosas.

Lo que esta página no hace

Si el peso, la comida o la forma de tu cuerpo ocupan en tu vida un espacio que te pesa, hablarlo vale más que cualquier cálculo. Tu médico de familia es el primer paso y puede derivarte a los recursos especializados de tu comunidad.

Preguntas frecuentes

Si ninguna está validada, ¿por qué se siguen usando en los hospitales?

Porque en el hospital se usan para lo que sí sirven. La dosificación de ciertos antibióticos o el cálculo del volumen ventilatorio necesitan un peso de referencia ligado a la talla, no el peso real de la persona, y para eso una fórmula sin validación en salud es perfectamente adecuada: cumple una función operativa dentro de un protocolo. El problema aparece cuando esa misma cifra sale del contexto clínico y se presenta como el peso que uno debería tener.

Mi peso actual queda entre dos fórmulas, ¿eso qué significa?

Significa muy poco, y verlo así ya es la lección de la página. Con cinco resultados repartidos a lo largo de diez kilos, casi cualquier peso razonable para tu altura va a quedar entre alguna pareja de ellos. Lo que aporta información es el rango completo, no la posición relativa dentro de él. Y si buscas una referencia con más respaldo, el intervalo de IMC que aparece abajo se apoya en datos poblacionales que estas fórmulas nunca tuvieron.

¿Por qué el resultado no cambia si soy muy musculado o muy delgado?

Porque estas fórmulas solo conocen tu altura y tu sexo. No hay ninguna variable de composición corporal en ellas, así que dos personas de la misma talla obtienen exactamente la misma cifra aunque una tenga el doble de masa muscular que la otra. Es la limitación estructural del método, y la razón por la que un dato de grasa corporal o un perímetro de cintura dicen mucho más sobre un cuerpo concreto que cualquiera de estos cinco números.

Las tablas de seguros de vida en las que se basan dos fórmulas, ¿son fiables?

Eran datos reales, pero de una población muy particular: personas que contrataron un seguro de vida en Estados Unidos a mediados del siglo pasado. Ese grupo estaba sesgado por nivel socioeconómico, por acceso a la sanidad y por el propio filtro de la aseguradora, que no admite a cualquiera. Además el peso se recogía a menudo con ropa y calzado. Trasladar esos valores a la población española actual arrastra todos esos sesgos de golpe.

He visto la regla de restar 100 a la altura en centímetros, ¿es una de estas?

Es la regla de Broca, anterior a todas ellas, y no la incluimos porque su margen de error es tan grande que induce a error más que orienta. Da resultados aceptables solo alrededor del 1,70 y se desvía rápidamente en cuanto te alejas de esa talla, sobrestimando en personas altas. Circula mucho porque se hace de cabeza, que es exactamente el motivo por el que conviene desconfiar de ella.

Para leer junto a esta página

La superficie corporal comparte con esta página el mismo problema de origen: se usa a diario para dosificar, y su fórmula viene de una muestra diminuta.

Fuente y método

Devine (1974)
Hombres: 50,0 + 2,3 kg por pulgada sobre 152,4 cm · Mujeres: 45,5 + 2,3. Origen: dosificación de gentamicina
Robinson (1983)
Hombres: 52,0 + 1,9 · Mujeres: 49,0 + 1,7. Revisión de Devine sobre tablas actuariales
Miller (1983)
Hombres: 56,2 + 1,41 · Mujeres: 53,1 + 1,36
Hamwi (1964)
Hombres: 48,0 + 2,7 · Mujeres: 45,5 + 2,2. Origen: cálculo calórico en diabetes
Lorentz
Hombres: altura − 100 − (altura − 150) ÷ 4 · Mujeres: altura − 100 − (altura − 150) ÷ 2,5
Comparación
Rango de peso correspondiente a un IMC de 18,5 a 25, que sí se apoya en datos poblacionales
Límites
Ninguna fórmula se validó frente a resultados de salud; ninguna incorpora composición corporal, edad ni estructura ósea
Publicado
30 de agosto de 2026
Última revisión
30 de agosto de 2026
Próxima revisión
febrero de 2027

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