AUDIT-C — tres preguntas para situar un consumo, no para etiquetar a nadie
El AUDIT-C es un cribado breve que sitúa un patrón de consumo dentro de una escala. Conviene decir de entrada lo que no es: no diagnostica nada, no define a nadie y no distingue entre alguien que quiere reducir y alguien que está bien como está. Es una herramienta para tener una conversación mejor informada, en consulta o con uno mismo.
Si bebes a diario y en cantidad importante, no lo dejes de golpe por tu cuenta. La retirada brusca tras un consumo elevado y sostenido puede provocar un cuadro grave que requiere supervisión médica. Reducir es posible y seguro con acompañamiento; es una de las pocas situaciones donde dejarlo de golpe sin ayuda es peor que planificarlo.
Las tres preguntas
Una unidad de bebida estándar en España son 10 gramos de alcohol: una caña, un vaso de vino o media copa de destilado.
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Qué mide y para qué se usa
El AUDIT-C recoge tres dimensiones del consumo: la frecuencia, la cantidad habitual y los episodios de consumo intensivo. Esa tercera pregunta es la que más aporta y la que otros cuestionarios se dejan.
Se usa en atención primaria como cribado breve, con un objetivo concreto: abrir una conversación que de otro modo rara vez surge. No está pensado para clasificar personas ni para que nadie se etiquete a sí mismo.
Una puntuación por encima del umbral significa que el patrón de consumo entra en un rango asociado con más riesgo en los estudios poblacionales. No significa dependencia, que es algo distinto y se valora de otra manera.
Comprobación pendiente en la próxima revisión: puntos de corte validados en población española, que difieren de los empleados en otros países.
Por qué la tercera pregunta importa tanto
Dos personas pueden beber lo mismo a la semana y tener riesgos muy distintos según cómo lo repartan.
Catorce unidades repartidas en siete días no equivalen a catorce en una noche. El consumo intensivo concentrado se asocia con riesgos que el consumo distribuido no comparte en la misma medida: accidentes, lesiones, alteraciones del ritmo cardíaco y efectos agudos sobre el hígado.
Por eso el cuestionario pregunta expresamente por los episodios de seis o más unidades, aunque la media semanal parezca moderada. Es frecuente que alguien puntúe por esa vía sin considerarse un bebedor habitual.
Las cifras que conviene tener en mente
Sobre los límites de bajo riesgo hay algo que ha cambiado y merece decirse con claridad: no existe un nivel de consumo sin riesgo. Las recomendaciones que fijan cantidades no describen un umbral seguro sino uno donde el riesgo se considera aceptable frente a otras exposiciones cotidianas.
El efecto cardioprotector que se atribuía a dosis bajas no ha resistido los análisis que corrigen los sesgos de los estudios antiguos, en particular el de incluir entre los abstemios a personas que habían dejado de beber por motivos de salud.
Eso no convierte a nadie en enfermo por tomarse una caña. Significa que la pregunta útil no es «¿estoy dentro del límite?» sino «¿este consumo me compensa?», que es una pregunta distinta y solo la puede responder cada persona.
Comprobación pendiente: formulación vigente de los límites de bajo riesgo del Ministerio de Sanidad.
Si estás pensando en reducir
Sin entrar en planes ni programas, tres cosas que conviene saber:
- La retirada brusca tras un consumo elevado y diario puede ser peligrosa. No es un mensaje para desanimar sino lo contrario: reducir con acompañamiento es seguro, y hacerlo de golpe por cuenta propia en esa situación no lo es.
- Tu médico de familia es un buen primer paso, y probablemente lo ha hablado con mucha gente antes que contigo. También existen recursos especializados en cada comunidad autónoma.
- Reducir cuenta. No hace falta plantearse dejarlo del todo para que bajar la cantidad tenga efecto: el beneficio empieza al reducir, no al llegar a cero.
Lo que esta página no hace
- No diagnostica dependencia ni ningún trastorno, que se valoran de otra forma.
- No define a nadie por una puntuación de tres preguntas.
- No propone planes de reducción ni pautas de retirada, que requieren acompañamiento.
- No juzga. Situar un patrón en una escala es una descripción, no una valoración de la persona.
- No sustituye una conversación con alguien que pueda ayudarte, si te apetece tenerla.
Preguntas frecuentes
Me sale por encima del umbral, ¿soy alcohólico?
No es lo que mide este cuestionario, y conviene separarlo con claridad. El AUDIT-C sitúa un patrón de consumo en una escala asociada con más riesgo en estudios poblacionales; la dependencia es otra cosa, se valora de otra manera y no se deduce de tres preguntas. Superar el umbral significa que el patrón entra en un rango que merece una conversación, no que exista un trastorno ni que la persona sea de una determinada manera.
Bebo poco entre semana pero salgo los sábados, ¿eso puntúa?
Puntúa, y es precisamente lo que la tercera pregunta busca capturar. Dos personas pueden consumir lo mismo a la semana con riesgos distintos según cómo lo repartan: el consumo concentrado en una ocasión se asocia con riesgos que el distribuido no comparte en la misma medida, sobre todo accidentes, lesiones y efectos agudos. Es habitual puntuar por esa vía sin considerarse un bebedor habitual, y el cuestionario lo hace a propósito.
¿Por qué el umbral es distinto para hombres y mujeres?
Por diferencias en cómo se metaboliza el alcohol. A igual cantidad ingerida y peso similar, la concentración alcanzada tiende a ser mayor en mujeres, entre otras razones por una menor proporción de agua corporal y por diferencias en la enzima que empieza a degradarlo en el estómago. Eso hace que la misma cantidad suponga una exposición mayor, y por eso los puntos de corte de los cuestionarios de cribado se ajustan.
¿Puedo dejarlo de golpe si bebo bastante todos los días?
Con un consumo elevado y sostenido a diario, no conviene hacerlo por cuenta propia: la retirada brusca puede provocar un cuadro grave que requiere supervisión médica. Es una de las pocas situaciones en las que dejarlo de golpe sin ayuda es peor que planificarlo. Reducir con acompañamiento es seguro y eficaz, y tu médico de familia es un buen sitio para empezar esa conversación.
Si reduzco sin llegar a dejarlo, ¿sirve de algo?
Sirve, y es un punto importante que el mensaje habitual a veces oscurece. La relación entre cantidad y riesgo es continua, así que el beneficio empieza al reducir y no al llegar a cero. Para mucha gente, plantearse una reducción realista es más sostenible que un objetivo de abstinencia total, y produce efectos medibles. No hace falta decidir el destino final para empezar a moverse.
Para leer junto a esta página
Para convertir lo que bebes en unidades estándar, esa página explica los equivalentes de cada formato.
Fuente y método
- Estructura
- Tres ítems: frecuencia de consumo, cantidad en un día habitual y frecuencia de episodios de 6 o más unidades
- Puntuación
- Cada ítem puntúa de 0 a 4; el rango total va de 0 a 12
- Unidad de bebida estándar
- En España, 10 gramos de alcohol
- Consumo intensivo
- La tercera pregunta captura el consumo concentrado, asociado a riesgos que el consumo distribuido no comparte en la misma medida
- Alcance
- Cribado de consumo de riesgo; no evalúa dependencia, que se valora con otros instrumentos
- Límites
- Puntos de corte pendientes de comprobación frente a la validación en población española; no diagnostica
- Publicado
- 30 de agosto de 2026
- Última revisión
- 30 de agosto de 2026
- Próxima revisión
- febrero de 2027
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