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Ambiente y estaciones

Punto de rocío — ventilar en invierno con aire frío seca la casa, aunque fuera esté al 90 %

El punto de rocío es la temperatura a la que el aire se satura y el agua empieza a condensar. Explica algo que suena contradictorio: ventilar en invierno con aire a 5 °C y 90 % de humedad seca la casa, porque ese aire contiene bastante menos agua que el de un salón a 21 °C y 55 %.

Actualizado el 30 de agosto de 2026 Fórmula de Magnus No se envía ningún dato

La humedad relativa engaña porque depende de la temperatura. El mismo aire marca porcentajes distintos según se caliente o se enfríe, sin que haya cambiado su contenido de agua. El punto de rocío no tiene ese problema: describe el agua que hay.

Las condiciones

Añade la temperatura de una superficie fría para comprobar si condensará.

°C
%
°C
°C
%

La fórmula y qué describe

γ = ln(HR/100) + (17,62 × T) / (243,12 + T)
Punto de rocío = (243,12 × γ) / (17,62 − γ)

Es la fórmula de Magnus, y devuelve la temperatura a la que ese aire quedaría saturado. Enfriarlo por debajo de ese punto obliga a que el vapor sobrante se condense en gotas.

Su virtud frente a la humedad relativa es que no depende de la temperatura actual. Un aire con punto de rocío de 12 °C contiene la misma cantidad de agua tanto si está a 15 grados como a 30, aunque su humedad relativa sea del 82 % en el primer caso y del 33 % en el segundo.

Por eso el punto de rocío describe mejor la sensación de bochorno: no importa el porcentaje sino cuánta agua hay realmente, que es lo que determina si el sudor puede evaporarse.

Por qué ventilar en invierno seca

Es el resultado más contraintuitivo de este cálculo y tiene una aplicación práctica directa.

Un día de invierno con 5 grados y 90 % de humedad parece húmedo. Y ese aire contiene menos agua que el de un salón a 21 grados y 55 %, porque el aire frío admite muy poca cantidad en términos absolutos.

Al abrir las ventanas, ese aire entra y se calienta hasta la temperatura de la casa. Como su contenido de agua no cambia al calentarse pero su capacidad sí aumenta, su humedad relativa se desploma. El resultado es una casa más seca, no más húmeda.

De ahí la recomendación habitual frente a la condensación y el moho: ventilaciones cortas y con corriente, varias veces al día, incluso —y sobre todo— cuando fuera hace frío y parece que llueve humedad.

Lo que no funciona es ventilar en verano con aire caliente y húmedo, donde el efecto es justamente el contrario.

Dónde aparece el moho

La condensación se forma en las superficies que están por debajo del punto de rocío del aire de la habitación. Por eso siempre son las mismas:

El moho, sin embargo, no necesita que llegue a haber gotas: aparece con humedad relativa alta y sostenida sobre la superficie, por debajo del umbral de condensación visible. Cuando se ven gotas en el cristal, la esquina de detrás del armario lleva tiempo en condiciones favorables.

Las dos vías para evitarlo son bajar el punto de rocío del aire —ventilando— o subir la temperatura de la superficie —aislando—. Calentar más sin ventilar sube la temperatura y no retira el agua.

Lo que esta calculadora no hace

Preguntas frecuentes

¿Por qué el punto de rocío informa más que la humedad relativa?

Porque no depende de la temperatura actual. Un aire con punto de rocío de 12 °C contiene la misma agua tanto si está a 15 grados como a 30, aunque su humedad relativa sea del 82 % en un caso y del 33 % en el otro. El porcentaje describe cuán lleno está el aire respecto a su capacidad, y esa capacidad cambia al calentar o enfriar.

¿Ventilar en invierno no mete humedad en casa?

Al contrario, la seca. Un día a 5 grados y 90 % de humedad contiene menos agua que un salón a 21 grados y 55 %, porque el aire frío admite muy poca en términos absolutos. Al entrar y calentarse, su contenido de agua no cambia pero su capacidad aumenta, así que su humedad relativa se desploma.

¿Por qué se empañan las ventanas?

Porque el cristal está por debajo del punto de rocío del aire de la habitación, así que el vapor condensa al tocarlo. Es donde primero se ve, y no donde primero ocurre: las esquinas de paredes exteriores y el espacio detrás de muebles arrimados suelen llevar más tiempo en condiciones favorables.

¿El moho necesita que haya gotas?

No. Aparece con humedad relativa alta y sostenida sobre la superficie, por debajo del umbral en que se ve condensación. Por eso cuando aparecen gotas en el cristal, un rincón menos ventilado puede llevar tiempo con las condiciones adecuadas sin que se haya visto nada.

¿Calentar más ayuda contra la condensación?

Solo en parte, y no por sí solo. Subir la temperatura de las superficies reduce la condensación sobre ellas, pero calentar sin ventilar no retira el agua del aire: el punto de rocío sigue igual. Las dos vías eficaces son bajar el punto de rocío ventilando o subir la temperatura de la superficie aislando.

Para leer junto a esta página

La humedad ambiente también influye en la sensación térmica, con otra fórmula.

Fuente y método

Fórmula de Magnus
Constantes 17,62 y 243,12 sobre el logaritmo de la humedad relativa y la temperatura
Punto de rocío
Temperatura a la que el aire alcanza la saturación y el vapor comienza a condensar
Ventaja sobre la humedad relativa
No varía al calentar o enfriar el aire, porque describe el contenido de agua
Condensación
Se produce en superficies cuya temperatura queda por debajo del punto de rocío
Ventilación invernal
El aire frío contiene poca agua en términos absolutos, por lo que al calentarse reduce la humedad relativa interior
Moho
Requiere humedad relativa alta y sostenida sobre la superficie, sin necesidad de condensación visible
Publicado
30 de agosto de 2026
Última revisión
30 de agosto de 2026
Próxima revisión
febrero de 2027

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