Lunares — la letra que más pesa hoy es la E, y la mitad no empieza en un lunar
La regla ABCDE se enseña como una lista de cinco, pero en la práctica dos cosas pesan más que el resto: la E de evolución —que cambie— y que la lesión no se parezca a tus demás lunares.
La autoexploración no permite diagnosticar un melanoma ni sustituye la valoración médica. Lo que hace es ayudarte a detectar señales que conviene consultar. Ante cualquier duda razonable, la respuesta correcta es pedir cita, no seguir comparando fotos en internet.
La lesión que te preocupa
Marca lo que observes. No hace falta que se cumplan todos los criterios para que merezca una valoración.
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La regla, y la letra que se ha vuelto la principal
| Letra | Qué mirar |
|---|---|
| A — Asimetría | Una mitad no se parece a la otra |
| B — Bordes | Irregulares, dentados o mal definidos |
| C — Color | Varios tonos, o un cambio llamativo |
| D — Diámetro | Mayor de 6 mm — aunque es orientativo |
| E — Evolución | Ha cambiado respecto a como era antes |
La lista se aprende en orden alfabético, pero no todas pesan igual. Dermatólogos consultados en publicaciones recientes lo dicen sin rodeos: la E de evolución se considera hoy el criterio más importante. Un lunar que se modifica respecto a cómo era merece valoración, aunque el resto de letras no se cumplan.
Y el diámetro es la letra más malinterpretada: 6 mm es una referencia, no un umbral. También existen melanomas más pequeños, igual que el color no siempre es marrón o negro — puede ser rojizo, rosado, azulado, blanco o incluso parecerse al color de la piel.
El signo del patito feo
Es la regla más fácil de llevarse a casa, y la más útil cuando una lesión no encaja del todo en el ABCDE: fíjate en si hay una que no se parece a las demás. Puede ser más oscura, más clara, más grande, más irregular o de forma distinta.
Funciona especialmente bien en personas con muchos lunares, porque en lugar de analizar cada uno por separado se compara la lesión con el patrón predominante de tu propia piel. Como lo resumía una dermatóloga: siempre lo que es diferente del resto hay que preguntarlo.
Con una advertencia que conviene guardar: el patito feo es una señal para pedir valoración, no un diagnóstico. Detrás puede haber una queratosis seborreica, un lunar atípico, un carcinoma o un melanoma — y las probabilidades no son las mismas.
El dato que cambia la estrategia
Mucha gente vigila sus lunares y da por hecho que ahí está todo el riesgo. Pero hasta en la mitad de los casos el melanoma aparece como una lesión completamente nueva sobre piel sana, no sobre un lunar que ya existía.
La consecuencia práctica es directa: no basta con controlar lo que ya tienes. También hay que fijarse en lo que aparece — sobre todo si es una mancha nueva en la edad adulta que crece o llama la atención.
Señales que no están en el ABCDE
- Picor persistente, dolor o sensibilidad en un lunar que antes no molestaba.
- Sangrado o supuración sin haber sufrido un golpe o un roce.
- Una costra que reaparece varias veces, o una herida que no cicatriza.
- Crecimiento rápido en pocas semanas.
- Un halo enrojecido o inflamado alrededor.
- Cambios de grosor o textura: se vuelve rugoso, aparecen escamas.
El picor aislado no significa melanoma. Pero si es nuevo y persistente, o va acompañado de crecimiento, cambio de color, costra, sangrado o dolor, conviene consultarlo.
Cómo mirar, y dónde no se mira
La autoexploración funciona mejor como rutina breve y tranquila que como búsqueda ansiosa. Buena luz, un espejo de cuerpo entero y otro de mano, y unos minutos sin prisa.
Sobre la frecuencia, las fuentes no coinciden: algunas proponen una revisión mensual breve, otras cada uno o dos meses, y otras consideran suficiente una vez al año para la mayoría de las personas. En lo que sí coinciden es en que debe individualizarse según el riesgo.
Las zonas que casi nadie revisa son justamente las que conviene no saltarse: cuero cabelludo, espalda, plantas de los pies, uñas y región genital. Para la espalda, lo razonable es pedir ayuda a otra persona o hacer fotografías.
En pieles más oscuras el melanoma también existe, y ahí es especialmente importante mirar palmas, plantas y uñas.
Qué es normal y qué no
Los lunares pueden cambiar ligeramente con el tiempo, sobre todo en la adolescencia y en el embarazo. Un cambio mínimo no es por sí solo motivo de alarma.
Lo que sí lo es: la combinación de varios signos del ABCDE, o un cambio evidente y relativamente rápido. Y en caso de duda razonable, cualquier modificación de un lunar es motivo suficiente para pedir cita en atención primaria o dermatología.
Sobre la protección solar, un apunte que se malinterpreta a menudo: un SPF 50 protege más que un 30 o un 40, pero ningún factor permite prolongar la exposición ni evita tener que reaplicar. Ver protección solar y cantidad de protector.
Lo que esta página no hace
- No diagnostica ni descarta nada: la autoexploración no permite diagnosticar un melanoma.
- No compara imágenes ni sustituye la dermatoscopia.
- No fija una frecuencia de revisión: depende de tu riesgo.
- No tranquiliza si tú no estás tranquilo: ante una duda razonable, se consulta.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la letra más importante del ABCDE?
La E de evolución. Muchos dermatólogos la consideran hoy el criterio más importante: un lunar que se modifica respecto a cómo era antes merece ser valorado, aunque no cumpla el resto de criterios.
¿Qué es el signo del patito feo?
Una lesión que destaca porque no se parece al resto de tus lunares: más oscura, más clara, más grande o de forma distinta. Es especialmente útil cuando una lesión no encaja del todo en el ABCDE y en personas con muchos lunares. Sirve como señal para pedir valoración, no como diagnóstico.
¿Los melanomas aparecen siempre sobre un lunar?
No. Hasta en la mitad de los casos aparecen como una lesión completamente nueva sobre piel sana. Por eso no basta con vigilar los lunares que ya tienes: también hay que fijarse en lo que aparece, sobre todo en la edad adulta.
¿Un lunar de menos de 6 mm puede ser preocupante?
Sí. El diámetro es una señal orientativa, no un umbral: también existen melanomas más pequeños. Lo mismo ocurre con el color, que no siempre es marrón o negro — puede ser rojizo, rosado, azulado, blanco o parecido al color de la piel.
¿Cada cuánto debo revisarme los lunares?
Las fuentes no coinciden: se propone desde una revisión mensual breve hasta una anual para la mayoría de las personas, pasando por cada uno o dos meses. En lo que sí coinciden es en individualizar según el riesgo, con revisiones más frecuentes si hay antecedentes familiares, muchos lunares atípicos o antecedente personal.
Para leer junto a esta página
Revisar y proteger van juntos: la mayor parte del daño acumulado viene de la exposición.
Fuente y método
- Regla ABCDE
- Asimetría, bordes, color, diámetro y evolución
- Criterio principal
- La evolución: que el lunar cambie respecto a como era
- Patito feo
- Lesión que no se parece al resto; señal para consultar, no diagnóstico
- Diámetro
- 6 mm es orientativo; existen melanomas más pequeños
- Dato clave
- Hasta la mitad de los melanomas aparecen sobre piel sana, no sobre un lunar previo
- Otras señales
- Picor persistente, sangrado, costra recurrente, crecimiento rápido, halo inflamado
- Zonas olvidadas
- Cuero cabelludo, espalda, plantas, uñas y región genital
- Frecuencia
- Las fuentes van de mensual a anual; se individualiza según el riesgo
- Límites
- No diagnostica, no sustituye la valoración ni la dermatoscopia
- Publicado
- 13 de septiembre de 2026
- Última revisión
- 13 de septiembre de 2026
- Próxima revisión
- marzo de 2027
Esta herramienta no emite diagnósticos y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Consulta el aviso médico.