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Bebés y niños

Sueño infantil — despertarse por la noche no es un problema que resolver

Las cifras de horas de sueño por edad son rangos amplios, no objetivos que cumplir, y la variación entre niños sanos es enorme. Y hay algo que conviene decir pronto: los despertares nocturnos son esperables durante bastante más tiempo del que sugiere la conversación habitual entre familias.

Actualizado el 30 de agosto de 2026 Rangos, no objetivos No se envía ningún dato

Sueño seguro en el primer año: boca arriba, en su propia superficie firme, sin nada suelto alrededor. Esta recomendación tiene un respaldo sólido y es de las pocas cosas de esta página que no admite matices ni preferencias.

La edad

Los rangos que verás describen lo que duerme la mayoría, no lo que debería dormir tu hijo.

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Los despertares nocturnos

Es probablemente la mayor fuente de angustia en las familias con niños pequeños, y buena parte de esa angustia viene de una expectativa equivocada.

Despertarse varias veces por la noche es normal a cualquier edad, incluidos los adultos. La diferencia es que un adulto vuelve a dormirse sin enterarse, y un bebé pequeño todavía no sabe hacerlo solo, así que llama.

Esa capacidad se adquiere de forma gradual y con enormes diferencias entre niños. Muchos siguen despertándose y necesitando ayuda para volver a dormirse bastante más allá del año, y eso entra dentro de lo esperable.

La frase «duerme del tirón» se usa con bastante ligereza en las conversaciones entre familias, y contribuye a que muchas se sientan fracasadas por algo que es simplemente frecuente.

Sobre los métodos para el sueño infantil: existen enfoques distintos, con partidarios y detractores, y no hay consenso. Esta página no recomienda ninguno. Lo que sí conviene saber es que los despertares no son en sí mismos un problema médico que haya que resolver.

El sueño seguro, que sí es categórico

A diferencia de casi todo lo demás en esta página, aquí las recomendaciones son firmes y su respaldo es sólido.

Sobre el colecho conviene ser preciso en lugar de tajante: existen circunstancias que lo hacen claramente peligroso —consumo de alcohol o de fármacos sedantes, tabaquismo, sofás o sillones, prematuridad o bajo peso— y familias que lo practican de otras formas. Es una conversación que merece tenerse con el pediatra con el caso concreto delante, no resolverse con una regla general.

Las siestas y su desaparición

La siesta no se abandona de golpe sino a través de un periodo de transición que suele ser desordenado.

El paso de varias siestas a una, y después de una a ninguna, ocurre a edades muy variables. Durante esas transiciones es frecuente que el niño esté algunos días como si no la necesitara y otros claramente agotado.

Un detalle práctico: una siesta demasiado tardía puede dificultar el sueño nocturno, mientras que suprimirla antes de tiempo produce un niño excesivamente cansado que, paradójicamente, duerme peor. Un niño sobrecansado no se duerme antes: le cuesta más.

Lo que orienta para saber si sigue necesitándola no es la edad sino cómo está por la tarde los días que no la hace.

Cuándo consultarlo

El ronquido merece énfasis. En niños puede relacionarse con obstrucción de la vía aérea durante el sueño, y su tratamiento cuando está indicado mejora bastante más que el descanso: se ha asociado con cambios en el comportamiento y en la atención diurna.

Lo que esta página no hace

Preguntas frecuentes

Mi hijo de año y medio sigue despertándose varias veces, ¿es normal?

Entra dentro de lo esperable, aunque las conversaciones entre familias sugieran lo contrario. Despertarse por la noche es normal a cualquier edad; lo que ocurre es que un adulto vuelve a dormirse sin enterarse y un niño pequeño todavía necesita ayuda para hacerlo, así que llama. Esa capacidad se adquiere de forma gradual y con enormes diferencias entre niños, bastante más allá del año en muchos casos.

¿Puedo dormir con mi bebé en la cama?

Es una conversación que merece tenerse con el pediatra con vuestro caso delante, más que resolverse con una regla general. Lo que sí está claro son las circunstancias que lo hacen claramente peligroso: consumo de alcohol o fármacos sedantes, tabaquismo, prematuridad o bajo peso, y sobre todo dormir con el bebé en un sofá o sillón, que es de las situaciones de más riesgo. Eso último no admite matices.

Le quito la siesta y duerme peor por la noche, ¿cómo puede ser?

Es un fenómeno muy frecuente y contraintuitivo: un niño sobrecansado no se duerme antes, le cuesta más. Suprimir la siesta antes de tiempo produce ese efecto. Por otro lado, una siesta demasiado tardía sí puede dificultar el sueño nocturno. Lo que orienta para saber si todavía la necesita no es la edad sino cómo está por la tarde los días que no la hace.

Ronca todas las noches pero duerme bien, ¿importa?

Merece comentarse, y es de lo que menos se comenta. En niños el ronquido habitual puede relacionarse con obstrucción de la vía aérea durante el sueño, sobre todo si se acompaña de pausas o de respirar con la boca abierta. Lo relevante es que cuando está indicado, tratarlo mejora bastante más que el descanso: se ha asociado con cambios en el comportamiento y en la atención durante el día.

¿Qué método de sueño funciona mejor?

Existen enfoques distintos, con partidarios y detractores, y no hay consenso, así que esta página no recomienda ninguno. Lo que sí conviene tener claro es el punto de partida: los despertares nocturnos no son en sí mismos un problema médico que haya que resolver. Si la situación os está agotando, eso sí es motivo suficiente para hablarlo con el pediatra, porque la falta de sueño sostenida en los padres es un problema de salud real.

Para leer junto a esta página

Los rangos de sueño del adulto siguen la misma lógica: describen lo habitual, no lo obligatorio.

Fuente y método

Rangos por edad
Describen el sueño total habitual, incluidas siestas; son rangos amplios con enorme variación individual, no objetivos
Despertares nocturnos
Normales a cualquier edad; la capacidad de volver a dormirse solo se adquiere de forma gradual y variable
Sueño seguro
Boca arriba durante el primer año, superficie firme y propia, sin objetos sueltos, sin sobrecalentamiento, en la habitación de los padres los primeros meses y en ambiente sin humo
Colecho
Existen circunstancias claramente peligrosas: alcohol, fármacos sedantes, tabaquismo, prematuridad o bajo peso, y sofás o sillones
Siestas
Transición gradual y variable; el sobrecansancio dificulta el sueño en lugar de facilitarlo
Límites
No recomienda métodos de sueño, no fija objetivos de horas ni diagnostica trastornos del sueño
Publicado
30 de agosto de 2026
Última revisión
30 de agosto de 2026
Próxima revisión
febrero de 2027

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